CADA AÑO

Cada año que vivimos es una oportunidad para

disfrutar de logros y anhelar nuevos proyectos.

Cada año que transcurre es un nuevo comenzar para quienes comprenden que de nada sirve lamentar los errores del ayer y se ponen manos a la obra para inventar un presente mejor.

Cada año que pasa debe convertirse en una escuela de crecimiento y formación, donde cada sufrimiento y cada satisfacción representan una ocasión para ser mejores, más constantes y más humanos.
Cada año es una búsqueda de realización personal y una forma de repensarnos transformando nuestra alma, enriqueciéndola con nuevos saberes espirituales y diferentes oportunidades de desarrollo que la nutran y fortalezcan.
Cada año es un lienzo blanco en el que podemos dibujar nuestro derecho a ser felices, nuestros triunfos personales y colorear esos espacios y tiempos en los que nos movemos cotidianamente, pincelando el regalo de la amistad, la familia y el amor compartido.
Cada año es preparar una fiesta en la que invitaremos a los que viven con nosotros, a los que nos acompañan en nuestro trabajo y por supuesto, a nuestro Padre Dios; una fiesta en la que brillen las luces y la música nos envuelva con su calor porque de fiesta vive quien se siente agradecido por lo dado y recibido.
Cada año es abrir un cofre en el que podemos encontrar piedras preciosas como arena, flores como hojas secas, agua pura como barro. Esa es la vida con sus claros y oscuros, pero sabemos que no estamos solos, que Alguien nos extiende siempre su mano tanto para compartir nuestros buenos momentos como para fortalecernos en aquellos que nos duelen.
Lucía Estela Sigrist

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La Senda

José Antonio Czyz

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