De eso no se habla, en eso no se invierte
Existe un hábito que hemos desarrollado desde el primer día de casados
y que sin lugar a dudas ha hecho que nuestro matrimonio se fortalezca a través de los años: dialogar. Seguramente te reirás cuando te diga que con Silvita tenemos una frase que usamos a menudo: “¿vamos a charlar?”... Los dos sabemos qué significa. Sentarse, mate de por medio, y dialogar. ¿Sobre qué? Sobre nosotros, nuestros ideales, metas, sueños y temores.
La Biblia dice: “Mis queridos hermanos, tengan presente esto: Todos deben estar listos para escuchar, y ser lentos para hablar y para enojarse”, Santiago 1:19 (NVI). Cuando una persona escucha atentamente a otra le está haciendo un hermoso regalo. Nada puede compararse. Los tiempos compartidos en charlas amistosas, con respeto y dulzura, fundamentan la salud matrimonial.
Dios es nuestro ejemplo. Él sí sabe escuchar: “El Señor cuida a la gente justa y escucha sus oraciones... Oren al Señor y él los escuchará...”, Salmo 34:15-17 (PDT). “Yo amo a mi Dios porque él escucha mis ruegos. Toda mi vida oraré a él porque me escucha”, Salmo 116:1-2 (TLA).
Escuchar es prestar atención e interesarse en lo que la otra persona está hablando. Hay individuos que ‘parecen’ escuchar pero están en automático, desconectados, pensando en ellos mismos, en lo que tienen que hacer o en qué van a decir ni bien la otra persona deje de hablar. El que escucha debe estar concentrado en lo que se está diciendo. La verdadera forma de escuchar implica un interés genuino en tratar de entender tanto los sentimientos como la perspectiva de la otra persona.
Norman Wright, en su libro Claves para una mejor comunicación en el matrimonio, dice: “Cada mensaje tiene tres componentes: 1) El contenido. 2) El tono de la voz. 3) La comunicación sin palabras. Es posible expresar diferentes mensajes usando la misma palabra, frase o pregunta, simplemente al cambiar el tono de voz o postura del cuerpo. La comunicación sin palabras incluye expresiones faciales, movimientos corporales y acciones. Un investigador ha sugerido que la comunicación efectiva consiste en 7% de contenido, 38% del tono de voz y 55% de comunicación sin palabras”…
Recomendaciones para una mejor comunicación:
* Tomen tiempo para charlar sobre cosas importantes, pero también triviales.
* Detengan cualquier tarea antes de empezar a dialogar.
* Expresen opiniones y sentimientos propios, nunca acusen o juzguen al otro.
* No se denigren ni se falten el respeto.
* Nada de gritos, enojo descontrolado, comentarios hirientes o violencia manifiesta. Estas conductas son elegidas y sostenidas; por lo tanto, también pueden ser evitadas o modificadas.
* Solucionen sus diferencias antes de que caiga el sol. Cuando se acuestan enojados, el diablo duerme en medio.
* No se interrumpan al hablar. El permitir que ambos puedan expresarse sin temor a ser interrumpidos o juzgados demuestra la liberalidad del genuino amor.
* No se echen en cara los fracasos o errores pasados. Sepulten el ayer.
* Perdónense siempre.
* Nunca discutan cosas importantes cuando estén cansados.
* Resalten los aspectos positivos y las fortalezas del otro.
Dres. José Luis y Silvia Cinalli

















